lunes, 30 de julio de 2007

Creando tradiciones

Hace casi ya 3 años, estábamos Gartzen y yo hablando sobre toda la gente que subía al Gorbea el 31 de diciembre año tras año, de lo bonita que era esa tradición,… No sé si fue porque por aquel entonces no conocíamos muy bien la ruta de ascenso al Gorbea o porque teníamos la verdadera intención de crear una tradición, decidimos cambiar tanto la fecha como el monte, pero intentando mantener una costumbre que perdurara año tras año. La elección fue la de la ruta Bilbao-Llodio por el Pagasarri el 24 de diciembre.

Mucha gente hizo el amago de apuntarse a la expedición, pero finalmente, el 24 de diciembre de 2004, a eso de las 7 de la mañana sólo Gartzen y yo cogimos el tren con destino a Bilbao, para comenzar allí la recién creada ruta tradicional. Fue una mañana bastante fría, había nevado hacía no mucho por la zona y aún quedaban rastos blancos durante la ascensión, el barro era abundante,… y la subida se hizo bastante penosa. Pero en la cumbre, tuvimos una gran recompensa. El bar-refugio del Pagasarri nos recibió con unos huevos con chorizo espectaculares, a los que acompañamos con los polvorones que traíamos de casa, iniciando así los festejos de Navidad. Llegamos cansados, con frío, con ganas de pegarnos esa noche un gran banquete,… pero contentos, con ganas de repetir al año siguiente, se había creado una tradición.

El 24 de diciembre de 2005, quizá animados por el relato de los huevos fritos del Paga, fuimos 8 personas las que iniciamos la ascensión al monte bilbaíno por la ruta que pasa por Iberdrola, esta vez, a los dos precursores, se nos unieron Enara, Antonio, Edu, Raúl, Iñaki y Sope.
Salió una mañana bastante agradable, pero al llegar al Pagasarri,… vimos que el bar llevaba cerrado unos meses, así que no nos quedó otra manera de celebrar la Navidad que con unos polvorones y unos tragos de champán y Peché.
Fue una ruta que comenzó con una discusión en el tren sobre el frío que hacía en Arrankudiaga (quizá el pueblo más frío de España), siguió entre postales navideñas ambientadas en un belén… y acabó con una marcha tranquila y agradable hacia Llodio.
Este año la ruta parecía peligrar, nadie confirmaba que asistiría, yo mismo quizá llegara muy justo de tiempo de mi estancia polaca,… pero la mañana del 24 de diciembre de 2006, fuimos de nuevo unos cuantos los que enfilamos la subida al Pagasarri, repetimos Raúl, Iñaki, Sope, Gartzen y yo del año anterior, y el cantante Josepe y el serpa cabrón de Aitor se estrenaban. Salió una mañana bastante fría, pero como el primer año, parece que el frío invita a los huevos fritos… y fue eso lo que pudimos almorzar en el refugio del Paga, acompañados de buen chorizo.
Fue quizá la marcha más pestosa de las 3 hechas hasta el momento, debido al abundante (excesivo diría yo) barro del camino, pero las charlas sobre el Grepas y Eminem (que compuso no pocas canciones durante la ruta), la vida pirata (que es la vida mejor), el futuro del txikiteo,… y alguna que otra más, hicieron que la mañana pasara sin darnos cuenta ni siquiera del frío.

Tradición, según la RAE, es la transmisión de costumbres hecha de generación en generación. Por tanto, no tiene sentido tratar de crear una tradición de la nada. Sólo sé que el 24 de diciembre de 2007, a eso de las 8-9 de la mañana, estaré en Abando, preparado, otra vez, para echar a andar. Ya huelo los huevos.